Últimamente me he puesto a analizar la manera en como las personas insultan, o tratan de referirse despectivamente hacia los demás.
La verdad es que me he dado cuenta que la mayoría de los insultos están basados en prejuicios y doble moral de la gente. Para la gente insultar es describir, entonces, ¿En qué momento describir a la gente es sinónimo de insulto?
Si veo a una mujer en la calle y le digo -gorda, ¿La estoy insultando o describiendo? Porqué el hecho de ser gorda (cuando se está) es insultar a una persona. Para empezar ¿Qué tan malo es ser gordo para el entorno? ¿Qué palabra tendría que usar para describir su enfermedad y que no se perciba como un insulto?
Creo que el efecto de los insultos surte cuando los mexicanos les tenemos miedo a las palabras. En un país en el que decir nalga es una palabra para muchos altisonante, y que le ponemos apodos al pene y a la vagina porque no tenemos la dignidad, ni la preparación para aceptarlas y decirlas como son.
Lo mismo pasa cuando le decirmos a alguien pobre, sidoso, maricón, marginal, ignorante, etc. Son palabras que si se emplean de manera objetiva, son meras descripciones.
Si una persona tiene sida lo hace sidoso, no es pecado, es una terrible enfermedad y es lo que es. No veo razón o motivo por el cual la gente se enoje por usar tal término. Aún es más aberrante cuando la gente emplea la palabra sidoso a uno que no lo es. Es como si para insultar a alguien le digamos -Muerete maldito diabético. O – ¡Ese gripiento me las va a pagar!.
Si uno es bastante inteligente, la próxima vez que nos insulten sabremos comprender que no lo están haciendo, que sólo están tratando de usar adjetivos que su corta mente no logra entender, y que creen que pueden herirte.
Y si uno es más inteligente sabremos tomar ventaja ante dicha situación. Si el punto es describir hay que hacerlo de manera adecuada. Por ejemplo, hace algunos días me tomé la libertad de decirle a una persona “enjendro” y después le dije “ser vertebrado”. Me di centa que esta persona estalló en furia por eso, cuando la realidad es que todos somos enjendros, fuimos enjendrados por nuestros padres y por ello tenemos tal condición.
Y el hecho de tener una columna vertebral nos hace vertebrados. La persona en cuestión no resistió gritar en el momento en que le dije “bípedo” cuando en realidad, todo ser humano lo es.
Lo mismo pasó cuando le dijeron a mi hermana gorda, y le yo respondi “eso ya se sabe” ¿Estas o no estas gorda? (refiriendome a mi hermana) ella dijo -Sí, estoy gorda ¿Y?. Cuando ella reaccionó y razonó que en realidad la estaban describiendo más no insultando, decidió que no tendría porque afectarle.
Obviamente hay adjetivos que no nos gustan, pero tenemos que aceptarlos asi como aceptamos nuestros errores o nuestras virtudes. Es así como debemos empezar a aceptar que probablemente somos gordos, chaparros, afeminados, garrochas, feos, nenas y demás. Finalmente la razón por la cual te describen puede ser tu mayor característica.
El adjetivo utilizado para insultar es usualmente algo que consideramos un defecto, pero, ¿En qué momento algo es un defecto? ¿Porqué ser bajo de estatura lo es? ¿Porqué ser alto es defecto? ¿Quién lo dicta?
Es bastante complicado poner en práctica lo que digo, somos humanos, y ese es probablemente el peor defecto/atributo que tenemos. No podemos dejar de ser emocionales.
DRIP Magazine